Día Número 60: Al borde del contrabando

Julio 8, 2008 por micuenta

Berlin

“Tienen derecho a 64 kilos cada uno, en 4 valijas de 32 kilos. El equipaje de cabina será de 10 kilos por persona y debe repartirse en hasta 2 maletas de mano de un máximo de 5 kilos cada una”. Pues bien… estamos ejerciendo nuestro derecho.

La verdad es que luego de 2 meses y tras haber estado en Franfurt, Atenas, Vravrona, Naxos, Santorini, Cairo, Alejandría, París, Compiègne, La Haya, Amsterdam, Roterdam, Berlín, Londres y Budapest, nos llenamos de cosas.

Se complicó bastante poder seguir el diario como hubiésemos querido, porque a veces no teníamos Internet, a veces no teníamos computadora y la mayor parte del tiempo, no teníamos tiempo.

Y un poco porque una imagen vale más que mil palabras, y otro poco porque no tenemos ganas de escribir, vamos a tratar con un resumen de fotos expontaneas, de las simpáticas (hacer clic ACA!!!).

30-05-2008 al 3-06-2008 : Egipto

Junio 24, 2008 por micuenta

30/5 - Nilo

Hace unos meses, cuando le comenté a un amigo que durante este viaje pensaba ir al Cairo, simplemente me dijo : “¿A qué? ¿A sufrir? Yo viví 2 meses allí: es sucio, ruidoso… los egipcios son muy densos”. El vive en Alemania y suele ser bastante maniático del orden y la limpieza, así que pensé: “está exagerando”. Pero no: ojalá lo hubiera estado.

El Cairo hay que vivirlo. Es “distinto”. Es muy intenso. No puedo recomendarle a nadie ir allí, pero si tienen pensado ir, a la vuelta intercambiamos opiniones. Es una experiencia que hay que vivirla y es simple: uno se sumerge y vive la experiencia, o sufre cada día.

No puedo decir que lo haya sufrido, porque mentiría. Me resultó incluso pintoresco, pero tengo que reconocer que llegaba un momento en el día donde lo único que quería era aislarme en una capsula a-temporal, a-espacial, a-cultural y con pileta de natación, que en nuestro caso se llamaba “Marriott Hotel”.

Si yo tuviera que decir qué me resultó más molesto (aparte de la guía que contratamos para el tour), diría que fue el ruido. Tienen un modo muy particular de conducir: no respetan carriles, no respetan semáforos, no respetan vías, no respetan andenes, no respetan señales, no respetan peatones, no respetan. Conducen con una mano sobre la bocina y “anuncian” cada maniobra con un bocinazo: si van a doblar, pitan; si van a frenar, pitan; si van a pasar, pitan; si van a adelantarse en medio de la ruta, pitan. Pitan por cualquier cosa. El caso más típico es el del taxista: se trata de un sujeto que maneja un auto cuyo modelo jamás es superior al año 1985, jamás. Avanzan en medio de la calle tocando bocina y cada vez que pasan junto a una persona que no tiene túnica, pitan varias veces seguidas. Algunas veces resuelven directamente detener el auto en cualquier parte y comenzar a pitar, mirarte y hacerte señas para que subas al taxi. Parecen no entender que si uno no está haciendo señas de que necesita un taxi, es porque en realidad no lo necesita.

Cairo es una de las pocas ciudades africanas con transporte público. Los taxis en Cairo no tiene taxímetro, y si lo tienen no funciona, así que el precio se arregla antes de subir al auto y se pelea como todo precio en un mercado egipcio. Por lo general, un viaje de 30 o 40 cuadras en taxi, no supera las 8 o 10 Libras Egipcias (1 € = 8.35 LE). Un viaje de 30 cuadras en taxi, puede llegar a durar 40 minutos ya que el transito del Cairo está más constipado que aquellas mujeres de la publicidad del yogur “Activia”. La experiencia de pasar 30 minutos dentro de un auto sucio, con 40 grados, sin aire acondicionado, cuyas ventanillas no abren bien y cuyas puertas abren más que las ventanillas, puede ser “incomodo” para una mujer como Eva.

Señores, lo que les trato de decir es que Egipto no es fácil, y si uno no se deja llevar, la pasa mal.

La persona más pobre que uno puede llegar a imaginar (en Argentina o en Colombia) para ellos es simplemente “clase media”. Y esta gente, ya sean musulmanes o incluso cristianos, están tan preocupados por la otra vida que no reparan en ciertos “detalles” referente a esta: cuidado adecuado del legado, higiene, ecología, salud de sus habitantes.

Nos contaron que Egipto cuenta con 8 millones de turistas al año, mientras que España, por ejemplo, cuenta con 60 millones. Esto es debido a dos cosas: la primera, falta de infraestructura y medios de transporte (no se invierte en la construcción de hoteles, hospitales, carreteras, restaurantes, barcos, trenes y buses), y la segunda, porque la gente que va, no vuelve.

Los egipcios siguen viviendo del legado cultural que dejaron los faraones: sus monumentos, sus tumbas, sus tesoros, sus museos. Pero nada de esto está cuidado debidamente. Nadie prohíbe que la gente toque las esculturas, los sarcófagos, y demas monumentos, así que todo está manchado y los mármoles, sucios (cuando no escritos con marcador).

Pero no quiero que esto se convierta en una crítica burguesa a la cultura egipcia, ya que hay que reconocer que los egipcios son muy amables y uno camina por las calles a cualquier hora y no teme robos ni ninguna situación de violencia (“porque les cortan la mano”, bromea Henrik nuestro actual anfitrión en Berlín). Es chocante porque te acosan ofreciéndote cosas, hablándote, tocándote si sos muy blanco y rubio  -no es mi caso, naturalmente– etc.

Pero bueno, voy a contar un poco sobre Menfis, Sakara, Alejandría, las pirámides de Giza y la esfinge, que mi vieja debe estar desesperada por saber si le llevo arena del desierto: No, madre, no te llevo porque se acaba, pero te compre un imán.

1/6 - Pablo y Eva

Antes que nada voy a romper el secreto mejor guardado de los egipcios y temo que alguna maldición me persiga por el resto de mis días: señores, las pirámides están rodeadas de casas y no en medio del desierto como muchos creen. La esfinge, por su parte, se ha convertido en un palomar, lo cual evidencia el nivel de urbanización de la zona.

Como dije antes, lo más estresante del viaje (en mi caso) fue la guía. Contratamos un tour individual: sólo nosotros dos, la guía y el chofer. Nunca antes había contratado un tour y nunca más volveré a hacerlo. Pero prefiero seguir adelante con el relato y no detenerme a contar la forma en la cual los guías te apuran para que llegues a tiempo a todos lados (aunque nosotros SIEMPRE la hacíamos esperar), porque me voy a agarrar tal calentura que voy a dejar el relato acá. Aunque puedo decir que ahora comprendo perfectamente porque a estos tours individuales ellos los llaman “tours privados”: y es porque estás privado de tiempo, privado de tomar fotos, privado de mirar tranquilo, privado de todo.

1/6 - Ramses II

Prosigo. Lo primero que visitamos fue Menfis, primera Capital del imperio antiguo. Allí vimos algunas estatuas y sarcófagos, pero lo más impresionante (¿lo único?) es una estatua de Ramses II de 13 metros de altura que yace en el piso y a su alrededor se construyó un edificio que la contiene. Del resto de la ciudad, hay poco y nada, entre el abandono de la gente y las inundaciones del Nilo, quedó todo sepultado.
Luego fuimos a Sakara, allí visitamos la pirámide escalonada mientras la temperatura ascendía a más de 32 grados. Luego de comer, finalmente fuimos a Giza.

Los monumentos en Grecia son templos, donde la mayoría de ellos cuentan con columnas, una escalera, una prenaos y una naos. Son siempre abiertos, y uno se siente en un parque. Pero los monumentos egipcios son otro plan. Más impactantes, más misteriosos: pirámides, templos ocultos, pasadizos, catacumbas. Y mientras los griegos fueron construidos para adorar a los dioses, estos son básicamente tumbas.

Camellito Cariñoso

Cuando llegamos a Giza, tomamos una fotos frente a la pirámide de Keops, la más grande, y luego ingresamos a la segunda pirámide, la de Kefren. El ingreso a la pirámide es por un pasillo muy pequeño, donde hay que ingresar agachado y falta el aire. No se puede filmar ni tomar fotos. Los pasillos son en linea recta, ascendentes y descendentes: primero se descienden unos 10 metros mientras se avanzan 30, luego se caminan otros 20 en forma recta y finalmente se ascienden unos metros mientras se avanzan unos 30 o 40 metros más. Se llega a una cámara de 4m ancho x 6m largo x 6m alto (todos estas distancias las estoy estimando/inventando). Allí se encuentra un sarcófago de granito negro al nivel del suelo. Dentro de la cámara no se encontró ni la momia, ni el tesoro, ni nada. Todo fue saqueado. Belzoni la descubrió en 1818 y dejó escrito, con grandes letras que perduran allí: “Scoperta da G. Belzoni 2 mar. 1818”. La cámara no cuenta con bajos ni altos relieves. Es sólo un espacio liso calado en la roca con un techo a dos aguas, pero la experiencia de caminar por dentro de la pirámide es fuerte: uno imagina la cantidad de gente que tuvo que haber muerto en torno a la construcción de esa tumba.

Detrás de esta segunda pirámide se encuentra la más pequeña, la de Mykérinos, que actualmente está cerrada. Mykérinos era hijo de Kefrén y nieto de Keops. De modo que la segunda es menor que la primera para respetar al padre, y lo mismo ocurre con la última.

Luego de ver las pirámides, nos dimos una vuelta en camello. Fue simpático, aunque corto. En lo personal, recomiendo una vez más la mula de Santorini (risas). Estos bichos (los camellos) son muy altos (casi 3 metros) y cuando se paran y se sientan uno piensa que va a salir disparado. 

Detrás de las pirámides, a unos 400 metros, se encuentra la Gran Esfinge, que no es, sino que finge ser esfinge y no es esfinge sino palomar. Otra cosa más para remarcar: la esfinge no se encuentra entre las pirámides, como se suele mostrar “en la figurita”, sino más bien detrás de ellas, alejada.

Fue muy bueno estar allí, pero desgraciadamente el predio cierra a las 4PM, de modo que la hora de visitar Giza es la peor: con el sol reflejando en cada grado de arena, y si a esto se le suma la bruma constante que existe en Cairo y Giza, especialmente en las mañanas, hija de la polución, resulta un lugar donde es difícil obtener una buena foto sin tomarse tiempo.

1/6 - Besando la Esfinge

Transpirados y casi sin aire, salimos del predio. Es chistoso esto, pero a 30 metros de la esfinge hay una puerta de reja donde se acaba el “desierto” y detrás de ella está toda la civilización: en lo que a separación de espacios se refiere, ir a las pirámides en Giza es como ir al Zoo de Buenos Aires (¡que hijo de puta que soy, no puedo hacer esta comparación… me van a excomulgar! Bue… ya está, ya la hice).

Al otro día fuimos a Alejandría. Viajamos 4hs en medio de todo el tráfico y el desierto para llegar hasta allí y casi 5hs para regresar al Cairo.

Alejandría es un poco más ordenada que El Cairo, pero no dejan de tener ciertas cosas en común. Es una ciudad grande con mar, con balnearios, como Mar del Plata (sigo con mis comparaciones sudacas) pero sólo lo usan los hombres, mientras que las mujeres musulmanas esperan fuera de la playa, o retiradas bajo una sombrilla, con los niños: “ellas esperan abajo de una sombrilla, llenas de trapos, con los niñitos”, en palabras de Eva. Las otras mujeres, que no son musulmanas, prácticamente no van, ya que se sienten muy raras y diferentes al usar un traje de baño.

2/6 - Interior Biblioteca de Alejandr�a

En Alejandría visitamos unas catacumbas que quizá fueron lo más impactante del viaje, tal vez más que las pirámides, salvando las distancias. Desgraciadamente esta prohibido tomar fotos, de modo que no pudimos hacer nada, aunque Eva se encargó de filmar un video “ilegal” donde se muesta la parte de atrás. No tenemos registrados los frescos de las paredes ni las las esculturas. La guía nos contó que cuando sorprenden a alguien filmando o tomando fotos le ponen multas de hasta 200 USD (que la verdad no sabemos en que se invierten posteriormente).

Luego, fuimos a la nueva Biblioteca de Alejandría. Un edificio con muchísima tecnología que contrasta con el resto de lo que conocimos de Egipto. El diseño del edificio se definió en una competencia entre 650 firmas de arquitectos de todo el mundo, y finalmente ganó Snøhetta, un (hasta ese momento) pequeño estudio arquitectónico noruego.
Lo que más me sorprendió del edificio –por lo funcional– es el techo, que permite ingresar luz todo el día mientras que los rayos del sol no penetran directamente.

Al otro día fuimos a la mezquita de Mohammed Ali (no Cassius Clay, no Seineldín) donde, para poder entrar, debimos quitarnos los zapatos y como a Evita se le veían las piernas, la cubrieron con una túnica verde mugrienta “que olía a chucha“. Imaginarán ustedes cuánto Eva disfrutó esta parte del paseo.

مسجد م�مد علي

Al dejar la mezquita, fuimos al bazar de Cairo: Khan El Khalili. Una calle larga y mugrosa de tierra, llena de gente que te ofrece cosas cuyos precios pueden llegar a bajar hasta el 20% del valor inicial. En Cairo –como en el resto del mundo– todo souvenier, estatuita de Tutankamon, Nefertiti, piramide, etc… ES CHINO. TODO. De modo que “salimos” de allí luego de recorrerlo de punta a punta en 30 minutos, cuando la temperatura alcanzaba los 42º grados. El clima de Cairo es tan húmedo como Buenos Aires, osea: muy húmedo.

Ya era mucho el calor, de modo que no pudimos seguir con el tour y decidimos –luego de una fría discusión con la guía– quedarnos en el hotel, ir a la pileta, descansar, y por la tarde visitar el museo de El Cairo.

El museo tiene muchísimas cosas para ver, más de 120.000 objetos y es muy grande. Desgraciadamente está muy descuidado y no se pueden tomar fotos dentro del museo, aunque sí dejan que la gente toque las cosas, de modo que se han ido formando manchas negras alrededor de los sarcófagos y estatuas, una pena.

1/6 - Superpareo en Egipto

El tesoro de Tutankamon –el más pequeño de todos– y los sarcófagos donde se halló su momia, son sorprendentes. Y uno puede ver cualquier réplica, foto, etc.. pero cuando se tiene la máscara frente a uno, tras un vidrio a 15 centímetros, es verdaderamente perfecta y se pueden distinguir los rasgos de aquel niño detrás del oro. Sin dudas, te deja sin palabras.

Al otro día regresamos a Grecia para disfrutar de nuestra última semana en Vravrona e islas, antes de viajar a París.

El Cairo es un lugar raro, capital del país, una ciudad intensa, la mayor del mundo árabe y la mayor de todo Africa. No estaría seguro de recomendarla directametne, pero –una vez más– quien tuviese la oportunidad, debería visitarla.

27 al 30-05-2008 : Vravrona

Junio 18, 2008 por micuenta

Estos fueron unos días de relax.
Fuimos caminando hasta la parte más lejana de la playa porque habíamos visto un estanque de agua cristalina, pero cuando llegamos… OPA! Nos encontramos 3 griegos en pelotas, ya que la playa resultaba ser nudista…

27 - Nudistas

Finalmente nos quedamos unos metros antes de ellos, entre unas piedras donde es buenísimo para nadar.
A la vuelta Eva se quedó “ordenando la playa”: a falta de una habitación, resolvió ponerse a juntar toda la basura que encontraba entre las piedras, “mierdas tanto” yo me fui a juntar sal y me traje más de un kilo.

Al otro día volvimos con Mery (la Gordis) a la playa, pero esta vez no la llevamos hasta los nudistas.
Nadamos unos 150 metros hasta la otra playa que esta en frente, y luego no pudimos regresar por el agua ya que a Eva le dio un pseudo-ataque de hipotermia. Así que regresamos caminando y pinchándonos con todas las piedras.

Yo nunca había nadado una distancia tal, de modo que al otro día decidimos subir la apuesta y nadar hasta la isla que está frente a la playa a unos 200 metros, de modo que nos pusimos las aletas (también conocidas como “patas de rana”) y primero fuimos nadando desde el muelle hasta la misma playa a la que habíamos ido el día anterior y luego desde ahí hasta la isla. Nunca había tenido la oportunidad de nadar tanto con snorkel (“slalong”, como dice La Dimarco). Luego desde la isla fuimos a otra playa donde se crea como una bahía chiquita y esta llena de pececitos de colores y erizos, yo estaba fascinado. Nos quedamos un poquito ahí y ya con la corriente desde atrás, volvimos al muelle. Creo que en total habremos nadado cerca de 600 metros. ¿Estamos hechos unos deportistas? Mmmm…. no exageremos.

Regresamos a la casa antes de las 5:00hs ya que Dimitraki vendría a recogernos para llevarnos al templo de Poseidón en Sounio. Viajamos alrededor de 50 minutos hasta que llegamos a Cabo Sounio, al sur de Atika, un hermoso lugar para presenciar atardeceres.

27 - Sounio

Cuando estuve en las ruinas del templo, junto al acantilado, no pude evitar recordar los versos de Homero y aquella magnífica historia. Por desgracia, luego de pasar más de una hora y media allí y diez minutos antes del atardecer, se nubló repentinamente y nos quedamos sin espectáculo. Yo fui dejando las ruinas mientras el sol caía, y Eva se quedó un rato más. Finalmente, Dimitraki, la Gordis, Eva y yo, regresamos a Vravrona.

Al otro día, mientras veníamos por la ruta, se nos cruzó una tortuga en medio del camino. Aquí son comunes las tortugas sueltas y a cada rato cruzan la ruta (no se bien para qué, supongo que para ir a comprar cigarrillos o hacer los mandados). Hicimos detener el auto de la tía Mary y me bajé a recogerla.

Cuando estábamos llegando a la casa, encontramos otra saliendo de un terreno lindante. Era más pequeña que la primera y la llamamos “Matilda” mientas que al “otro” lo llamamos “Ulises”.
La tía Mary nos exhortó, so pena de privación de alimento, a no dejar las torugas dentro de la casa “porque se comen las plantas del jardín”. Yo no se bien como las tortugas podrían comerse 500 metros cuadrados de parque, pero bueno… de todos modos resolvimos darles de comer, sacarles las garrapatas y esconderlas.
La tarea de esconder una tortuga no es fácil, principalmente por el carácter dínamico de la tortuga: uno la ve allí, lenta y quietecita, pero en realidad, señores: la tortuga se mueve y, por decirlo de algún modo, “se nos escapó la tortuga”.

28 - Tortugas

Finalmente las encontramos: Matilda es más pequeña, extrovertida y exploradora que Ulises, quien luce como un señor mayor, gordo, tímido, solterón, mañoso y solitario.

Estos días fueron de playa, sol y mar: limpios, desestresantes y silenciosos. Para un momento “salvaje”, nos esperaban 5 días en El Cairo.

24 al 26-05-2008 : Atenas

Junio 18, 2008 por micuenta

Llegamos a Atenas alrededor de las 16:00hs.
A la noche fuimos a la casa de Kostas donde, con motivo de su cumpleaños, había reunido a todos los primos. Llegamos y nos encontramos con más de 20 personas sentadas alrededor de una TV de 60 pulgadas, gritando como locos “a lo griego”, mirando la final de un programa en Eurovision donde compiten cantantes de 52 países y la representante de Grecia estaba muy bien posicionada, aunque finalmente ganó Rusia. OPA!
Había mucha comida y toda deliciosa.

Al otro dia, nos levantamos y fuimos a Aghia Fotiní, donde hay una plaza llena de restaurantes a su alrededor, allí elegimos un lugar llamado CREPA-CREPA donde hacen unos crepes fantabulosos.
Más tarde fuimos al Estadio Olympico que, como todo lo diseñado por Calatrava, es monumental, impactante y blanco

25 - Corredor Olímpico

Allí paseamos, tomamos fotos y vimos ponerse el sol tras las montañas, un espectáculo gratis y recurrente en estas latitudes.

25 - Pablo En el Estadio Olímpico

Caminando por el complejo nos cruzamos con un simpático personaje que resultó llamarse Stavros Stavropoulos. Luego de preguntarnos la hora y de donde éramos me dijo: “Sabés cual es el sueño más grande de mi vida?” y yo pensé: “Ahora me dice que jugar al futbol con Maradona”, “Conocer la casa donde nació el Che Guevara –dijo–. Vos sabés donde es, verdad?” Le dijé que sí, que era en Rosario y se puso contento. Resultó ser que Stavros era no solo comunista sino tambien maratonista, y estaba fascinado. Nos dio una vuelta por el predió y nos contó cómo era eso antes de que construyeran el estadio. Luego le tomamos una foto y nos despedimos.

25 - Stavros Stavropoulos

Volvimos a casa y a la noche fuimos con Dimitraki y unos amigos suyos a tomar algo a un complejo dentro de una playa en Atenas.

Al otro día fuimos al hotel a recuperar la computadora y por la tarde a un cyber, donde compramos más pasajes aéreos para continuar el viaje.
Luego de hacer eso volvimos a Vravrona todos juntos, ya que los tíos y Mery estaban en Atenas.
Por la noche, cuando me encontraba acostado, sonó el telefono y resultó ser Phil Peck (Megaphil) desde Londres, un simpático personaje de flickr que al enterarse que estábamos en Europa, resolvió viajar a Amsterdam el próximo mes con su esposa para que nos juntáramos allí.

22 al 24-05-2008 : Santorini (Thira)

Junio 13, 2008 por micuenta

Santorini

Salimos desde el puerto de Naxos en el mismo Ferri que nos había traído.
Cuenta la historia –y los geólogos la confirman– que Santorini era una gran isla, quizás tan grande como Naxos, con un gran volcán en el medio (que aún está allí) y luego de su erupción, alrededor del 1600 AC, el centro y lado sur de la isla se hundieron, quedando así solo visible esa forma de croisant que hoy se le conoce. Aquella erupción es considerada aun hoy, una de las más grandes del planeta. Quizá sea por eso que la llegada a Santorini es tan impactante: el ferri comienza a acercarse a esa mole en forma de medialuna y se topa con unos inmensos acantilados de (tal vez) 500 metros de altura y en la cima se ven todas las casitas. Los acantilados no son otra cosa que el corte que sufrió la isla al hundirse.

Mapa de Santori

22 - Llegada a Santorini

La metodología aplicada para conseguir hotel, fue la misma utilizada en Naxos. Una vez que nos hospedamos, fuimos a comer. La comida no fue de lo mejor, pero nos trajimos esta foto del sitio, ya que el mozo se paseaba por las mesas con un festival de entradas para que los turistas eligieran los suyas. La comida en Santorini no fue gran cosa, es mucho mejor en Naxos, incluso en Atenas… pero la de la casa de Tia Mary en Vravrona y la de Kikí, su hermana (que desde enfrente nos manda platos a diario) son inmejorables.

22 - Entradas

Santorini es otro plan, todo armado para el turista, lleno de gringos, alemanes, japones e ingleses fácilmente reconocibles: el look comienza con una camiseta “manga corta” blanca con cuello de camisa (“chomba”, en Argentina), bermudas color “caqui”, cinturón al tono, calcetines blancos, zapatillas de trekking, gorrito (“cachucha”, en Colombia) y una gran cámara colgando “a lo japonés”.

El hotel donde nos estábamos quedando se encontraba en Fira. El día que llegamos, comimos y salimos a caminar por las callecitas y ver la caldera, que comenzaba justo detrás del hotel. Pasamos por una agencia de turismo y contratamos un tour por el volcán y las termas (hot springs, que de “hot” no tienen mucho).

Al otro día nos levantamos y caminamos hasta el Viejo Puerto, desde donde salía el barco de la excursión. Para llegar hasta el puerto hay 3 vías: bajar a pie los casi 700 escalones de la caldera, tomar un teleférico que tarda 30 segundos o bajar en mula. Elejimos descender a pie, pero a la vuelta regresamos en mula y estuvo buenísimo.

23 - Barquito

La excursión consistía de un viaje en barco hasta el volcán (Nea Kameni) y luego a otra isla más pequeña donde están las termales.
Llegamos al volcán, caminamos hasta el centro de la isla donde se encontraban los cráteres y pudimos ver las diferentes erupciones que se habían suscitado. Luego regresamos al barco y fuimos a la isla que está detrás del volcán (Palea Kameni). Como el volcán sigue activo, en las profundidades del mar se generan corrientes cálidas, algunas de ellas peligrosas ya que hay zonas donde el agua alcanza los 200 grados (lo se: esto no es “agua” sino “vapor”, supusimos lo mismo, pero no somos químicos). Pero no era el caso de las termales a las que fuimos nosotros. El barco se detuvo a 50 metros de la costa donde la profundidad era de 10m, y no se podía acercar más. La temperatura del agua era de 18 grados. Había que saltar del barco y nadar hasta la costa junto a las piedras donde la temperatura alcanzaba los 25 grados: a esto llaman termales. De modo que apenas se detuvo el barco, Eva saltó por la popa y yo la seguí. Estuvimos unos 30 minutos en el agua hasta que el barco comenzó a hacer sonar la sirena y tuvimos que volver a nadar hasta él.

Cuando regresamos al puerto, optamos por subir las escaleras de la cadera en mula, ya que el teleférico es muy rápido y no se disfruta. El viaje es muy chistoso porque te suben a la mula, le pegan en el culo con una varilla y la mula va… y la gente tiene que esquivarla ya que ella va en zig-zag acercándose mucho a los bordes del precipicio en cada curva.

23 - Le metieron la mula

Cuando regresamos al hotel, alquilamos una moto y nos fuimos a Oía, una ciudad en la otra punta de la isla, famosa por sus atardeceres. Es verdaderamente hermosa.
Cuando llegamos a Oía (se pronuncia “ía”) tomamos algunas fotos y nos encontramos con un grupo de gente esperando el atardecer apostados sobre la torre de un viejo castillo. Alrededor de las 20hs comienza el espectáculo fascinante de la puesta del sol.

23 - Gnomo

En medio de ese delirio de turistas y fotógrafos, sobresalían dos chicas que no paraban de reírse, equipadas con filmadoras montadas sobre grandes trípodes: una apuntando a la gente y la otra al sol. Comenzamos a hablar con las chicas y nos contaron que venían desde Canadá para hacer un proyecto de artes audiovisuales, financiadas por su gobierno.

Finalmente, cuando el sol se fundió en el mar descomponiéndose en estelas sucesivas, la gente comenzó con los aplausos y no pude evitar recordar cuando la gente aplaude al final de una película en el cine (¿A quíen aplauden? ¿Al tipo que proyecta la película?).

23 - Meredith & Kristin

Las chicas resultaron ser muy divertidas. Finalmente terminamos yendo a cenar todos juntos y luego nos fuimos a un bar a tomar algo.
Cuando nos despedimos, fuimos por nuestra moto y volvimos al hotel.
Al otro día regresamos a Atenas, donde teníamos una cena en la casa de Kostas (el primo de Eva que trabaja en el hotel) con motivo de su cumpleaños.

Crucero

Santorini espera una nueva erupción volcánica, esta vez detrás de Thira, en los próximos cinco años.

20 al 22-05-2008 : Naxos

Junio 12, 2008 por micuenta

Me encontraba yo saltando de un edificio a otro cuando de pronto sonó el teléfono: “Kalimera. It’s 5:45, Sir. Have a nice day!” Salté de la cama y mientras me terminaba de lavar los dientes, llegó el desayuno. Eran las 6:00AM.

Eva lentamente comenzó a despertarse, se bañó, se sentó en la cama, lentamente comenzó a guardar sus “cositas” (quien conoce a esta mujer sabe que tiene cientos y cientos de cosas, y para cada cosa una bolsita, y para cada bolsita un bolsillo y para cada bolsillo un cierre). Lo único que yo decía era: “Eva, estamos tarde” y ella “Tranquilo, hijo”.

Finalmente, cuando eran las 7:00AM bajé al lobby con la maleta mientras ella siguió haciendo vaya Dios a saber qué cosa. Allí me recibieron dos tipos del hotel que me dieron los buenos dias, me llamaron un taxi, me llevaron la maleta… toda esa serie de “sobre cuidados excesivos por parte de desconocidos” que uno sólo vive en los hoteles. No sé si esto me pasa sólo a mí, pero cuando estoy en un hotel –y más tratándose de un 5 estrellas como era el caso– uno siente que puede hacer cualquier cosa, pongamos por ejemplo cagarse en medio del lobby, y seguramente aparezca un botón que con un tono amable y la sonrisa tatuada nos diga:“¿El señor precisa papel?” o mejor aun “Deje, yo me encargo”.

El caso es que mientras toda esta buena gente me hacía sentir importante, vi llegar a la señorita Evangelía.
Eran las 7:10AM en mi reloj.

-El taxi está en la puerta –dije.
-A que hora sale el barco –preguntó el conserje.
-7:45 –respondió ella.
-Deben apurarse.

Aquí me veo forzado a usar una frase muy trillada de película de suspenso… “De repente lo comprendí todo”: ¡claro! La muy fresca creía que nos quedaban aun 40 minutos, y en realidad el barco partía 7:25AM!!!!

Subimos al taxi, un Mercedes 320. A esta altura yo me sentía en una película al estilo “Bourne Identity”. El chofer del taxi tenía un GPS que le marcaba hasta las congestiones de las calles. Eva comprendió entonces que estaba equivocada. Durante todo el viaje ella intentaba justificar el motivo del retraso y argumentaba sofísticamente. Llegamos al puerto: 7:24AM. Estaban desamarrando el ferri. Entramos entre camiones de carga y a nuestras espaldas, se levantó la puerta. Eran las 7:25AM y estábamos rumbo a Naxos. Literalmente no perdimos el barco por 20 segundos.

El ferri se detuvo primero en Paros y tras 4 horas de viaje, llegamos a Naxos.
Cuando desembarcamos, caminamos unos metros hacia el final del puerto donde se estacionan los tipos de los hoteles. De modo que cuando uno pasa, ellos te van contando dónde están, qué tienen y cuánto valen. Allí conseguimos hospedaje por un cómodo precio (recordar que esto sigue siendo un mercado persa, de modo que el primer precio que arrojan es sólo el inicio de un juego de regateo).
El hombre del hotel nos llevó en un minibus, nos mostró el lugar, la pileta, la habitación y allí nos dejó. A penas llegamos, dejamos las cosas y fuimos a alquilar unos cuatrimoto para ir a recorrer la isla.

Naxos es la más grande de las islas cicládicas. Deliciosas comida, grandes playas de agua cristalina, y algunas ruinas. Un lugar donde los turistas son griegos, y no hay muchos extranjeros.

Aprovechamos para ir a pasear un poco a las playas del sur y comer algo en unos de esos restaurantes de playa. Luego volvimos y nos topamos con una playa vacía con algunos médanos donde dimos una vueltas con los cuatri.

Tras esto, regresamos al hotel. Es muy difícil no perderse, ya que son todas callecitas angostas y todas parecidas. Así fue que luego de encontrar el hotel, tratamos de recordar el camino y salimos a cenar.
Fuimos a cenar puerto. La calle principal del puerto está llena de restaurantes con mesas en la puerta. Elegimos uno que habíamos visto como recomendado en “Lonely Planet”: “IRINI’S”. Cenamos una ensala con tomates secados al sol, lechugas, rúcula, pepino y aceitunas negras, Eva pidió un atún grillado con arroz y yo comí algo delicioso: Mousaká. Pasa algo muy chistoso con el mousaká, todos el mundo te recita los mismos ingredientes (berenjenas, bechamel, parmessano, carne picada, papas, tomate) pero no he visto 2 personas que lo preparen igual. El de este lugar fue excelente y me recodó entre bocados al pastel de papas de mi vieja.

Luego de comer caminamos hasta las motos. Eva no se acordaba dónde había dejado llave de la suya, hasta que se dio cuenta de que en realidad nunca la había sacado de la moto: de modo que allí estaba la moto con la llave puesta, los cascos y todo. Nos fuimos a recorrer la ciudad alrededor del puerto, haciendo mucho ruido por las callecitas donde todo retumba.
Mágicamente regresamos al hotel sin perdernos y nos acostamos.

A la otra mañana nos levantamos y decidimos ir hasta Apollon, una villa junto al mar a unos 40km del centro, donde se encuentra una estatua (kouro) de Dionisos a medio hacer.
Llenamos el tanque de las motitos y nos fuimos. El viaje fue lo máximo. Íbamos por una ruta vacía, entre molinos generadores de energía eólica (no puede evitar recordar lo que me contaba Diego en relación a la wind farm de Australia), subiendo y bajando montañas, y al final de cada montaña una playa nueva, una laguna, cabras, granjas de paneles de abejas, vacas, de todo menos humanos. Estábamos maravillados.
Paramos en algunas playas para nadar un ratito y Eva aprovechó para usar su cámara bajo el agua y hacer algunas fotos chistosas.

Seguimos nuestro camino a Apollon, nos topamos con una torre del siglo VI y luego de casi 6hs de viaje llegamos a la estatua de Dionisos.

Desde ese lugar divisamos una pequeña población alrededor de una bahía en donde había algunos barquitos y lo más importante: una serie de restaurantes. Siendo que no habíamos comido nada en todo el día, resolvimos que tal situación debía finalizar en ese momento.

Al llegar nos dimos una vuelta por la playa, la cual tenía algunas restricciones que supimos ignorar adecuadamente.

Luego, elegimos un lugar para comer y allí nos atendió una joven de 75 años llamada Delfina, dueña del sitio que llevaba su nombre: Delfinaki.
Delfina nos preparó una ensalada griega, saganaki, tsatziki y demás. También nos trajo dos zumos de naranja compradas en la tienda de al lado, y agua “Del grifo. No gasten plata en agua, nuestra agua es muy buena”.

Llegó la noche entre la cena y las charlas de Delfina que sólo hablaba griego, y lo hablaba sin parar. Nos despedimos y debimos emprender camino hacia el hotel.
La ruta durante la noche fue genial. Ni una luz. Cada tanto parábamos al costado de la ruta, apagábamos los motores y las luces y nos quedábamos callados al borde del precipicio escuchando los fuertes vientos y mirando el inmenso cielo colmado de estrellas.
Luego de manejar por más de una hora regresamos al hotel y tras un baño caliente nos acostamos. Fue una gran experiencia.

A la otra mañana fuimos a desayunar y a conocer un castillo que hay detrás del puerto. Un lugar similar a una aldea de cuento, lleno de callecitas de no más de 70 centímetros. Regresamos para dejar las motos y mientras esperábamos el barco, aprovechamos para visitar las ruinas del templo de Apolo, frente al puerto de Naxos, del cual solo queda un portal.

18 y 19-05-2008 : Vravrona/Atenas

Junio 7, 2008 por micuenta

Organizamos un viaje por dos islas: Naxos y Santorini.

Viajamos a Atenas para comprar los pasajes y tomar el barco desde el Pireo, el puerto principal de la ciudad. Kostas nos recibió en el hotel y nos invitó a pasar la noche ahí, en una habitación desde donde teníamos una magnífica vista del Parlamento, la Plaza Síntagma (Constitución y la Akrópolis.

Partenón

Dejamos nuestras cosas y fuimos hasta una agencia a comprar los pasajes del ferri. Viajar por las islas griegas es quizá el turismo más barato y fascinante que se pueda realizar en Europa en esta época del año. Los pasajes cuestan entre €15 y €30 de isla a isla, de modo que uno puede recorrer cuatro islas y regresar a Atenas gastando no más de €90 (los barcos rápidos tardan la mitad de tiempo, pero cuestan el doble). Algo similar pasa con los hoteles, donde uno puede llegar a conseguir habitaciones para dos personas por €25 (y menos también).

 

Finalmente compramos un pasaje a Naxos, y el resto lo iríamos planeando en las islas. Cuando estábamos regresando al hotel, encontramos un local GIGANTE de libros, electronica, peliculas, llamado “PUBLIC”… donde uno puede comprar desde un mini-diccionario de €6 hasta un LCD de 102 pulgadas. El local tenía 5 pisos. Aprovechamos para leer un libro “Lonely Planet” y ponernos un poco más al tanto sobre las islas, restaurantes, hospedajes, lugares para recorrer, etc.

Esta escala en el local de “cosas electronicas y libros”, no debería haberse extendido por más de 30 minutos, a no ser que nos hubieramos vuelto a perder… como finalmente ocurrió. La historia es esta: Eva estaba leyendo un libro sobre las islas y yo me fui a buscar un disco rígido externo (€80 el de 500Gb, no me pareció caro). Cuando lo encontré, regresé pero ella ya no estaba allí. Recorrí todo el puto lugar por más de una hora, hasta que finalmente resolví hacerla llamar –una vez más– por el altoparlante. Cuando nos encontramos ya había pasado una hora y media. Resultó ser que un guardia la vio leyendo en el pasillo y la mandó a la sala de lectura que está en el 5to piso (yo nunca vi esa tal sala).

 

Finalmente regresamos al hotel. Más tarde, salimos a caminar en busca de comida y regresamos para acostarnos temprano, ya que teníamos que levantarnos a las 5:45hs, para alcanzar el ferri que partía a las 7:25 – detalle que a la mañana siguiente confirmaríamos que Eva desconcía y por poco nos lleva a la pérdida del barco.

19 - Athens Plaza

17-05-2008 Vravrona

Junio 7, 2008 por micuenta

Pou einai to tavli; / ¿Dónde está el Backgamon?

Volvimos temprano a Vravrona con Kostas y la pequeña Katerina, su nueva hijita de dos años. Les entregamos algunos regalos que les habíamos traído y comimos cosas deliciosas, todos juntos en un balcón de la casa junto a la cocina.
Kostas se regresó a Atenas y nosotros nos fuimos a la playa. La temperatura del agua era 18º (Eva se trajo un termómetro de cocina), y había uno que otro ahí nadando y un señor en wetsuit en busca de bichos para pescar. Yo metí las patitas, pero no me animé a más. Durante el verano la temperatura del Egeo supera los 25º. Luego volvimos a recolectar sal (ya tenemos como 1kg).

17-Katerina.jpg

Volvimos a la casa, comimos una picada y nos tomamos unos whiskys con Petro.
Hoy encontramos el Tavli (Backgammon) que llevaba una semana desaparecido y no habíamos podido jugar.

Pablo & Eva

16-05-2008 Atenas

Mayo 19, 2008 por micuenta

Nos levantamos temprano decididos a subir a la Akrópolis. Otra vez tomamos el tranvía. Nos bajamos en Neos Kosmos e hicimos combinación con el metro hasta la estación Akrópolis (¡que útil le hubiera sido a Pericles contar con este sefvicio!). A la salida de la estación desayunamos en un lugar ubicado de manera muy convenirnte y nos dirigimos hacia la entrada de la Akrópolis.
El costo de la entrada es de €12 y sirve para visitar durante 4 días el Partenón, su museo, las ruinas adyacentes y otros sitios de interés. Como teníamos pensado regresar a Vravrona al otro día, nos pareció un despropósito desperdiciar el tiquete, ya que no venden sólo entrada para el Partenón. De modo que resolvimos dejar esta visita para después y seguimos paseando por Atenas (que tiene de todo aparte de ruinas).

Nos metimos en un mercado callejero de Plaka atiborrado de cosas, tomamos algunas fotos y fuimos caminando otra vez hasta el hotel de Kostas. Terminamos de arreglar los detalles de nuestro viaje a Egipto y fuimos a comer una pizza muy mala en un lugar que decía “Pizza Gourmet”. Es notable como abusan cada vez más de la palabra gourmet.

Luego caminamos por la ciudad, nos sentamos en la Plaza Omonia a darle pan a una paloma blanca que picoteaba a todas las que se le acercaban y estuvimos buscando un trípode. Eva no podía mas del sueño, así que volvimos a casa para hacer una “siesta”.

16-Palomita.jpg

Tomamos el metro para volver a Neos Kosmos. El metro también es nuevo y fue realizado para los Olímpicos. En Atenas, cuando alguien decide hacer un agujero, tiene que avisar a medio mundo. La construcción del metro de Atenas fue una verdadera excavación arqueológica, teniendo que modificar varias veces los planos de los trayectos, ya que cada tanto daban con las ruinas de una civilización perdida. Gracias a esto, en cada estación existen museos in-situ donde se explica detalladamente lo encontrado y sucedido.

16-Sintagma.jpg

Llegamos a la casa cansados. Nos acostamos a las 9 PM y la “siesta” se prolongó 12 horas.

Pablo & Eva

15-05-2008 Atenas

Mayo 19, 2008 por micuenta

15-Akropolis.jpg

Nos levantamos y fuimos de nuevo al hotel Athens Plaza. Fuimos a hacer una vuelta pendiente, charlamos un rato con Kostas y en un momento preguntó: “¿Comieron? ¿Quieren almorzar conmigo acá.” Subimos entonces al restaurante, vineron 3 mozos, nos dieron la carta y Kostas dijo “Pidan lo que quieran.”

La entrada fue una ensada típica de Creta, y de fuerte Eva comió un pescado grillado con arroz (que no terminó), mientras que Kostas y yo comimos carne con verduras (que sí terminamos). Nadie quiso postre, pero yo tomé café.

15-Comida Hotel Kostas.jpg

Kostas volvió a trabajar y nosotros salimos a dar vueltas por la ciudad. Paseamos por el Jardin Nacional, el Zappion, Kolonaki (un barrio muy fashion) y subimos al monte Lycavitos. Nos alcanzó la noche allí arriba y logramos tomar una fotos nocturas de la Akrópolis.

15-Zapion.jpg

Luego, caminamos hacia Síntagma de nuevo. En ese momento llegamos a la conclusión de que “todos los caminos conducen a Síntagma”, no a Roma. Antes de llegar, aprovechamos para ingresar al Museo Benaki que queda de pasada y está abierto hasta las 24hs los jueves. Nos fuimos cuando nos echaron, incrédulos de que ya fuesen las 12. Llegamos a Síntagma muertos de hambre y tuvimos que buscar algo rápido para comer ya que el último tranvía sale a la 1:00AM entre semana (los fines de semana es 24 horas). Llegamos a la casa exhaustos.

Pablo & Eva