Nos levantamos y fuimos de nuevo al hotel Athens Plaza. Fuimos a hacer una vuelta pendiente, charlamos un rato con Kostas y en un momento preguntó: “¿Comieron? ¿Quieren almorzar conmigo acá.” Subimos entonces al restaurante, vineron 3 mozos, nos dieron la carta y Kostas dijo “Pidan lo que quieran.”
La entrada fue una ensada típica de Creta, y de fuerte Eva comió un pescado grillado con arroz (que no terminó), mientras que Kostas y yo comimos carne con verduras (que sí terminamos). Nadie quiso postre, pero yo tomé café.
Kostas volvió a trabajar y nosotros salimos a dar vueltas por la ciudad. Paseamos por el Jardin Nacional, el Zappion, Kolonaki (un barrio muy fashion) y subimos al monte Lycavitos. Nos alcanzó la noche allí arriba y logramos tomar una fotos nocturas de la Akrópolis.
Luego, caminamos hacia Síntagma de nuevo. En ese momento llegamos a la conclusión de que “todos los caminos conducen a Síntagma”, no a Roma. Antes de llegar, aprovechamos para ingresar al Museo Benaki que queda de pasada y está abierto hasta las 24hs los jueves. Nos fuimos cuando nos echaron, incrédulos de que ya fuesen las 12. Llegamos a Síntagma muertos de hambre y tuvimos que buscar algo rápido para comer ya que el último tranvía sale a la 1:00AM entre semana (los fines de semana es 24 horas). Llegamos a la casa exhaustos.
Pablo & Eva


