27 al 30-05-2008 : Vravrona

By micuenta

Estos fueron unos días de relax.
Fuimos caminando hasta la parte más lejana de la playa porque habíamos visto un estanque de agua cristalina, pero cuando llegamos… OPA! Nos encontramos 3 griegos en pelotas, ya que la playa resultaba ser nudista…

27 - Nudistas

Finalmente nos quedamos unos metros antes de ellos, entre unas piedras donde es buenísimo para nadar.
A la vuelta Eva se quedó “ordenando la playa”: a falta de una habitación, resolvió ponerse a juntar toda la basura que encontraba entre las piedras, “mierdas tanto” yo me fui a juntar sal y me traje más de un kilo.

Al otro día volvimos con Mery (la Gordis) a la playa, pero esta vez no la llevamos hasta los nudistas.
Nadamos unos 150 metros hasta la otra playa que esta en frente, y luego no pudimos regresar por el agua ya que a Eva le dio un pseudo-ataque de hipotermia. Así que regresamos caminando y pinchándonos con todas las piedras.

Yo nunca había nadado una distancia tal, de modo que al otro día decidimos subir la apuesta y nadar hasta la isla que está frente a la playa a unos 200 metros, de modo que nos pusimos las aletas (también conocidas como “patas de rana”) y primero fuimos nadando desde el muelle hasta la misma playa a la que habíamos ido el día anterior y luego desde ahí hasta la isla. Nunca había tenido la oportunidad de nadar tanto con snorkel (“slalong”, como dice La Dimarco). Luego desde la isla fuimos a otra playa donde se crea como una bahía chiquita y esta llena de pececitos de colores y erizos, yo estaba fascinado. Nos quedamos un poquito ahí y ya con la corriente desde atrás, volvimos al muelle. Creo que en total habremos nadado cerca de 600 metros. ¿Estamos hechos unos deportistas? Mmmm…. no exageremos.

Regresamos a la casa antes de las 5:00hs ya que Dimitraki vendría a recogernos para llevarnos al templo de Poseidón en Sounio. Viajamos alrededor de 50 minutos hasta que llegamos a Cabo Sounio, al sur de Atika, un hermoso lugar para presenciar atardeceres.

27 - Sounio

Cuando estuve en las ruinas del templo, junto al acantilado, no pude evitar recordar los versos de Homero y aquella magnífica historia. Por desgracia, luego de pasar más de una hora y media allí y diez minutos antes del atardecer, se nubló repentinamente y nos quedamos sin espectáculo. Yo fui dejando las ruinas mientras el sol caía, y Eva se quedó un rato más. Finalmente, Dimitraki, la Gordis, Eva y yo, regresamos a Vravrona.

Al otro día, mientras veníamos por la ruta, se nos cruzó una tortuga en medio del camino. Aquí son comunes las tortugas sueltas y a cada rato cruzan la ruta (no se bien para qué, supongo que para ir a comprar cigarrillos o hacer los mandados). Hicimos detener el auto de la tía Mary y me bajé a recogerla.

Cuando estábamos llegando a la casa, encontramos otra saliendo de un terreno lindante. Era más pequeña que la primera y la llamamos “Matilda” mientas que al “otro” lo llamamos “Ulises”.
La tía Mary nos exhortó, so pena de privación de alimento, a no dejar las torugas dentro de la casa “porque se comen las plantas del jardín”. Yo no se bien como las tortugas podrían comerse 500 metros cuadrados de parque, pero bueno… de todos modos resolvimos darles de comer, sacarles las garrapatas y esconderlas.
La tarea de esconder una tortuga no es fácil, principalmente por el carácter dínamico de la tortuga: uno la ve allí, lenta y quietecita, pero en realidad, señores: la tortuga se mueve y, por decirlo de algún modo, “se nos escapó la tortuga”.

28 - Tortugas

Finalmente las encontramos: Matilda es más pequeña, extrovertida y exploradora que Ulises, quien luce como un señor mayor, gordo, tímido, solterón, mañoso y solitario.

Estos días fueron de playa, sol y mar: limpios, desestresantes y silenciosos. Para un momento “salvaje”, nos esperaban 5 días en El Cairo.

3 comentarios para “27 al 30-05-2008 : Vravrona”

  1. Rominita Dice:

    jajajaja que analisis el de las tortugas!!

    Y cuando no Evita ordenando!

  2. Ed Dice:

    che, el video no carga

  3. Ego:: Dice:

    Jajaja como nuestro tortuga Boris.
    Saludos Pablo y Eva
    Suerte en Cairo

Escribe un comentario